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¿Es la bachata y el reguetón la base cultural de nuestros niños y niñas?

Escrito por Carlos Hernán Castro Almario on .

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¿Es la bachata y el reguetón la base cultural de nuestros niños y niñas?

En estos días de cierres de año lectivo, de despedidas y de súplicas estudiantiles para pasar materias colgadas, asistí a un paseo con las mamás, los compañeritos y compañeritas de mi hija de 6 años.

Mientras que las mamás preparaban los alimentos los niños y niñas gozaban en medio de una piscina natural de la abundancia y esplendidez de nuestras aguas amazónicas, sin embargo en forma estridente sonaban de fondo bachatas, reguetones y vallenatos  de otras partes que todos parecían ignorar, pero que daban la sensación de paseo populoso.

De pronto por los bafles salió a ritmo de reguetón “El Serrucho”, una pegajosa canción que imitando el ras ras de esta herramienta de carpintería disparó la orden en todos los niños y niñas asistentes de improvisar sobre la orilla de la piscina una coreografía con movimientos epilépticos y repetitivos que las madres orgullosas miraban y aplaudían con risas y comentarios graciosos.

En ese momento recordé el comentario de un amigo que narró como en una reunión con presencia de un invitado de afuera los organizadores como parte de la bienvenida le habían hecho una presentación cultural con jóvenes bailando bachata y reguetón, lo cual le hizo sentir vergüenza ajena.

Fernando Savater en su libro El Valor de Educar manifiesta “que los demás seres vivos ya nacen siendo lo que definitivamente son, lo que irremediablemente van a ser pase lo que pase, mientras que los humanos lo más que pareciera prudente decir es que nacemos para la humanidad (…) Hay que nacer para humano, pero solo llegamos a serlo cuando los demás nos contagian su humanidad a propósito.”

El fin de la educación es la transmisión de la cultura desde las generaciones mayores a las nuevas, entendiendo por cultura esa forma particular en la que le damos significado e interpretamos el mundo.

Así las cosas, ¿qué tiene que ver el reguetón, la bachata y el vallenato con nuestro medio amazónico de piedemonte, dotado de una diversidad biológica y cultural que cobra forma en nuestra exuberante selva, cristalinos ríos, los animales que allí viven y las costumbres de los pueblos indígenas y afros?

Una de las principales necesidades humanas es el de identificarse y ser miembro de un grupo social que sirva de referente para construir una identidad propia desde la cual nos valoremos y podamos valorar a los demás.

Por ello y acogiéndome a la tolerancia, con respeto a la diversidad y asumiendo que somos un mundo globalizado, tengo serias dudas que El Serrucho, la bachata o el vallenato sean el medio más apropiado para que nuestras hijas e hijos construyan una identidad que les permita conectarse en armonía con si mismos y el entorno natural y cultural que les rodea en el Putumayo.

Creo que hay otras alternativas como la que conocí en una celebración de carnavales de Blancos y Negros en Pasto cuando participé de un evento que llaman Peña Cultural, que no es más que un grupo de personas de diversas edades, pero mayoritariamente jóvenes que en un bar con decoración artesanal bailaban con frenesí saya, san juanitos y otros ritmos andinos. Era la versión pastusa de “niños bien en una fiesta de música electrónica”, pero llena de símbolos, ritmos, sonidos y bailes que entonaban perfectamente con su medio andino y ancestral indígena.

Podrían decir que a ellos les queda más fácil porque eso ya es parte de su aparejo cultural reforzada constantemente en todos los ámbitos de su vida cotidiana. Es precisamente ahí en donde están las señales que creo debemos buscar para que nuestros hijos e hijas empiecen a usar unas prácticas culturales que los muestre y dignifique como putumayenses y amazónicos.{jcomments off}

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